La estrategia política de Claudio Larraza para llegar a la intendencia fue exitosa en la elección pero perjudicial en lo institucional ya que la conformación del Concejo Deliberante dejó dos intendentes frustrados que intentan decidir y gobernar desde una banca.
La carta orgánica de Plaza Huincul fue la primera en sancionarse en la provincia y ahora adolece de burocracia. Para cada obra el intendente tiene que pedir autorización, lo que ya es inaudito. Pero en la última sesión ordinaria además crearon una cuenta especial del ENIM, para erigirse en controladores, otra vez como si tuvieran el mismo rango que el intendente.
Desde el inicio de la gestión intentan tomar decisiones de gobierno cuando no les corresponde. Y dejan de lado, ni siquiera consideran, temas relevantes para la ciudad que debe, tiene que prepararse para el próximo desarrollo petrolero y gasífero en la zona.
Aturdidos, perdidos en papeles, reglamentos, procedimientos administrativos, intentan desestabilizar una gestión que volvió a ser ratificada en las urnas en la última elección parlamentaria en la que ganaron los candidatos que apoyó Larraza.
No están pensando en Plaza Huincul sino en sus propios intereses y en unas próximas elecciones para las que falta mucho y mientras tanto juegan con la institucionalidad. Gustavo Suárez tuvo su oportunidad para ser intendente y no pudo reelegir, ya no es intendente. Fernando Doroschenco fue candidato a intendente dos veces y en la última elección consiguió solo los votos para una banca. Ávila no podrá ser candidato y no creo que pretenda serlo, es evidente que mantenerse dentro de las normas de la legalidad es algo que no le sale bien.
¿Está mal que haya oposición? para nada. Porque eso es democracia, lo que está mal es que utilicen los instrumentos reglamentarios para intentar tomar decisiones que le corresponden a la intendencia. Cuestiones relevantes, como la planificación urbana, el orden en que se hacen las obras y también menos importantes como decidir quién tiene una beca o qué club recibe aportes del municipio. El Concejo Deliberante le da marco legal a las actividades públicas de los vecinos, a la convivencia comunal, pero los vecinos eligieron un intendente, su idea de ciudad, para que gobierne.
Esta actitud perjudica a la ciudad, las obras se retrasan, las normas impositivas se demoran, todo va en detrimento de la ciudadanía de Plaza Huincul.
La búsqueda de decidir en vez de contribuir hace que demoren meses en aprobar obras financiadas con el ENIM como la pavimentación de calles en barrio Otaño, el tendido de la primer etapa del servicio de gas por redes en el barrio Islas Malvinas,, obras de infraestructura para cultivo bajo cubierta, cría de aves de corral, y cunicultura en el barrio Norte, un importante proyecto de reciclado de basura domiciliaria, la instalación de servicios públicos esenciales.
Y obras que aportan para el futuro, que está cercano. Plaza Huincul tiene que aprovechar que vendrán empresas a instalarse por el GNL y debe tener qué ofrecer. Pero en el Concejo se demora la financiación para la apertura y consolidación de calles en parque industrial.
En los últimos días avanzaron aún más y habría formalmente un pedido de juicio político, presentado por uno los involucrados de la enorme estafa de los planes sociales en Neuquén. Pero todavía no se oficializa su ingreso al Concejo Deliberante.







