Villa La Angostura conmemora hoy el 15° aniversario de la erupción del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle, un episodio que comenzó el 4 de junio de 2011 y que alteró de manera profunda y sostenida la vida de la comunidad cordillerana. Como cada año, a las 15 horas se realiza el acto oficial por el Día del Voluntario y la Solidaridad en el Centro de Congresos y Convenciones Arrayanes, una fecha instituida por la Legislatura de Neuquén en reconocimiento al compromiso social desplegado durante la emergencia.
Aquella tarde de 2011, cerca de las 15:45, una columna eruptiva comenzó a elevarse sobre la cordillera. En pocas horas, millones de toneladas de arena y ceniza volcánica fueron desplazadas por los vientos hacia el ejido urbano de Villa La Angostura y zonas aledañas. De acuerdo con estimaciones técnicas difundidas tras el evento, alrededor de cinco millones de metros cúbicos de material volcánico cayeron sobre la localidad, cubriendo calles, techos, vehículos, bosques y espacios públicos bajo una capa gris persistente.
La columna eruptiva alcanzó aproximadamente los 12 kilómetros de altura y liberó una energía que algunos informes compararon, en términos ilustrativos, con decenas de explosiones nucleares de gran potencia. Más allá de la magnitud del fenómeno geológico, el impacto inmediato se midió en términos mucho más concretos: la interrupción de servicios básicos, el aislamiento parcial de sectores urbanos y el colapso operativo de la infraestructura local.
Sin agua potable, con cortes de energía eléctrica y severas dificultades de abastecimiento, Villa La Angostura enfrentó lo que fue descripto como la crisis más grave de su historia reciente. En numerosos barrios, las acumulaciones de ceniza superaban los 25 centímetros de espesor, y en términos prácticos cada lote residencial contenía el equivalente a más de una docena de camiones volcadores de material.
En ese contexto, la respuesta comunitaria adquirió una dimensión decisiva. Vecinos, instituciones intermedias y voluntarios organizaron tareas de remoción, asistencia y recuperación sin una estructura centralizada previa para un evento de esas características. El trabajo sostenido durante semanas permitió comenzar a restablecer condiciones mínimas de normalidad hacia fines de junio de 2011, aunque el proceso de recuperación se extendió mucho más allá de la emergencia inicial.
La experiencia dejó una marca institucional. El 7 de mayo de 2012, el Concejo Deliberante de Villa La Angostura aprobó una ordenanza que propuso instituir el 4 de junio como Día del Voluntariado y la Solidaridad. Posteriormente, la Legislatura de Neuquén adhirió mediante la Ley Nº 2812/12 y su decreto reglamentario Nº 1492/12, consolidando la fecha en el calendario oficial provincial.
Quince años después, la conmemoración no solo remite al fenómeno natural, sino también a la forma en que una comunidad atravesó una situación límite. El acto previsto para esta tarde en el Centro de Congresos y Convenciones Arrayanes vuelve sobre esa escena fundacional: la de una ciudad cubierta por ceniza y una red social que, en ausencia de soluciones inmediatas, funcionó como primera línea de respuesta.
La memoria del volcán, en ese sentido, no se reduce al evento geológico. Se inscribe también en la construcción posterior de una narrativa colectiva sobre la resiliencia, el trabajo voluntario y la capacidad de reorganización frente a la adversidad extrema.







