Un edicto en Plaza Huincul reabrió una búsqueda familiar atravesada por la dictadura chilena

Un hombre residente en Chile intenta reconstruir el destino de su bisabuelo, Eleodoro Lillo, desaparecido en 1976.

Lo que comenzó como una búsqueda genealógica terminó por abrir una hipótesis inesperada a más de 1.400 kilómetros de distancia.

Un hombre residente en Chile intenta reconstruir el destino de su bisabuelo, Eleodoro Lillo, desaparecido en 1976 durante la dictadura de Augusto Pinochet. Durante décadas, la familia sostuvo una única certeza: había sido catalogado como detenido desaparecido ejecutado, pero jamás aparecieron restos, registros concluyentes ni respuestas definitivas.

Ahora, casi 50 años después, una serie de documentos hallados en Argentina volvió a poner en duda esa historia.

El primer indicio fue un boletín vinculado al cobro de derechos del cementerio de Plaza Huincul a nombre de un Eleodoro Lillo. Lo que inicialmente parecía una coincidencia aislada adquirió otra dimensión cuando el familiar encontró un edicto que convocaba a herederos de Eleodoro Lillo y María Yndaver a presentarse.

Ese dato abrió una nueva línea de investigación.

Con el número de DNI consignado en la publicación, el hombre solicitó el acta de defunción correspondiente. Allí volvió a aparecer el mismo nombre, con fechas compatibles con las de su bisabuelo nacido cerca de 1917 en las cercanías de Temuco, Chile.

La pesquisa avanzó luego hacia redes sociales. Buscando el apellido Yndaver, detectó múltiples perfiles radicados en Cutral Co y Plaza Huincul. Uno de esos contactos, Marcos Yndaver, aseguró recordar cuando era niño a un tío llamado Eleodoro Lillo.

Su descripción coincidía con la memoria familiar: chileno “puro”, contextura robusta, alrededor de 1,77 metros, cabello claro, ojos claros y una particular costumbre de peinarse con gel.

Incluso hubo coincidencias llamativas en detalles físicos. Según el relato, algunos allegados en Chile sostenían que Eleodoro tenía cierto parecido con Pinochet, referencia que también habría sido reconocida por el familiar contactado en Neuquén.

A eso se suma otro elemento difícil de ignorar: el Eleodoro Lillo registrado en Plaza Huincul habría fallecido en 1995, con una edad aproximada compatible con la de quien desapareció en Chile en 1976.

¿Se trata de la misma persona? ¿Pudo haber sobrevivido y rehacer su vida en Argentina? ¿O todo responde a una coincidencia extraordinaria entre nombres, edades y trayectorias?

Por ahora no hay respuestas concluyentes. Solo indicios.

La familia chilena busca ahora testimonios, fotografías o recuerdos que permitan confirmar o descartar la hipótesis.

Cualquier persona que haya conocido o tenga información sobre Eleodoro Lillo puede comunicarse a: Benjacandia@gmail.com o telefónicamente al número +56 9 9075 1360

En historias atravesadas por exilios, silencios y archivos dispersos, a veces una verdad puede quedar atrapada durante décadas en un expediente, una partida de defunción o una memoria familiar. Y otras veces, emerger desde un cementerio patagónico.