Yasushi Kawakami, el japonés que hizo historia con Alianza de Cutral Co y dejó un gol para siempre

En 1985 desembarcó en Cutral Co para vestir la camiseta de Alianza

Hay historias del fútbol que merecen ser contadas otra vez. No solamente porque hablan de goles o de campeonatos, sino porque detrás de una camiseta hay vidas, viajes y caminos inesperados. La de Yasushi Kawakami es una de ellas.

Mucho antes de que un futbolista japonés como Naohiro Takahara llegara al fútbol argentino, otro jugador nacido en Japón ya había recorrido canchas de nuestro país. Se llamaba Yasushi Kawakami, había nacido en Okinawa el 8 de mayo de 1963 y, con apenas cinco años, dejó su tierra natal para radicarse en Sudamérica.

El fútbol argentino lo encontró en los potreros y, siendo adolescente, apareció la posibilidad de probarse en Banfield. Quedó. Y allí comenzó una carrera que, años después, lo llevaría hasta Cutral Co para convertirse en protagonista de una de las páginas más importantes de la historia deportiva de Alianza.

Del Taladro a la Patagonia

Kawakami llegó a Primera División con Banfield en 1982. Su debut se produjo el 9 de octubre de aquel año frente a Estudiantes de Caseros, con Héctor “Bambino” Veira como entrenador.

Entre las temporadas 1982/83 y 1985 disputó ocho partidos con la camiseta del Taladro y convirtió un gol. Después tuvo un paso por el fútbol de la Liga Marplatense, donde defendió los colores de San Lorenzo.

Pero el destino todavía le tenía reservado un capítulo especial.

En 1985 desembarcó en Cutral Co para vestir la camiseta de Alianza, el “Gallito de la Patagonia”, que se preparaba para afrontar una competencia que terminaría siendo histórica para el club y para toda la región.

Y allí Kawakami no necesitó demasiados partidos para dejar su marca.

Dos goles para la historia del Gallo

Durante el Regional 1985/86, Kawakami disputó la ronda preliminar y luego participó de un encuentro de la segunda fase. Fueron pocos partidos, pero suficientes para convertir dos goles que quedaron asociados para siempre a aquella campaña.

El primero llegó en la etapa preliminar, por la sexta fecha de la Zona Lacustre, frente a Boca de Bariloche. Alianza igualó 1-1 y el delantero japonés fue quien marcó el tanto del equipo cutralquense.

El segundo fue todavía más especial.

En la primera fecha de la segunda fase, Alianza recibió a Huracán de Comodoro Rivadavia en el estadio del barrio Ruca Quimey, El Coloso, en una noche que quedó en la memoria por todo lo que ocurrió dentro y fuera de la cancha.

El partido comenzó a las 20 y terminó pasada la medianoche. La lluvia, las interrupciones y los cortes de energía eléctrica hicieron que aquel encuentro se transformara en una verdadera prueba de paciencia para jugadores, árbitros y espectadores.

Y en medio de aquella noche interminable apareció Kawakami.

Desde el sector izquierdo llegó el envío que terminó convirtiéndose en un gol olímpico, directamente sobre el arco que da hacia el barrio 25 de Mayo. El arquero de Huracán era Adrián Llesona.

Gol de Kawakami. Gol de Alianza.

Y una imagen que, más de cuatro décadas después, todavía forma parte de la memoria futbolera de Cutral Co.

El campeón patagónico

Aquel equipo de Alianza no solamente tuvo una buena actuación. Terminó haciendo historia.

El Club Social y Deportivo Alianza de Cutral Co se consagró campeón patagónico en la temporada 1985/86, un título que significó mucho más que una copa para la ciudad. El campeonato le permitió acceder a la Liguilla Pre-Libertadores de 1986, donde tendría nada menos que a Boca Juniors como rival.

Kawakami fue parte de ese recorrido y dejó sus dos goles en aquella campaña. Dos tantos que, puestos en perspectiva, adquieren todavía mayor valor: fueron sus únicas conquistas con la camiseta del Gallito y quedaron vinculados a una de las grandes páginas del fútbol de la comarca.

Después de Cutral Co

Tras su paso por Alianza, Kawakami continuó su carrera en el fútbol argentino. Jugó en San Lorenzo de Mar del Plata y posteriormente en Roberts de La Pampa, antes de regresar a Japón, donde terminó retirándose en 1993.

Pero su vínculo con el fútbol argentino no terminó allí.

Años más tarde volvió a ocupar un lugar dentro de este deporte, esta vez desde otro sitio: integró el cuerpo técnico de la selección femenina de fútbol de la República Argentina entre 1998 y 2012.

Aquel niño que había dejado Okinawa a los cinco años había recorrido un camino singular: del potrero al fútbol profesional, de Banfield a la Patagonia y de una noche de lluvia y apagones en Cutral Co a la camiseta de la selección argentina femenina.

Y en el medio quedaron dos goles.

Uno ante Boca de Bariloche.

Y otro, inolvidable, olímpico, frente a Huracán de Comodoro Rivadavia.

Porque hay futbolistas que juegan cientos de partidos y se pierden en las estadísticas. Y hay otros que, aunque hayan vestido una camiseta durante poco tiempo, quedan ligados para siempre a un lugar.

Yasushi Kawakami es uno de ellos.

En Cutral Co, su nombre quedó asociado a aquella campaña inolvidable de Alianza y, especialmente, a un gol que llegó desde un rincón de la cancha, cruzó la noche, desafió a la lluvia y terminó entrando directamente en la memoria del fútbol local.