Familiares, amigos y vecinos marcharon este domingo en Añelo para pedir justicia por Jonathan Nicolás Pintos, el hombre de 30 años asesinado de una puñalada durante los festejos por el triunfo de la Selección argentina. Hay un detenido con prisión preventiva y un segundo sospechoso permanece prófugo.
La escena se repitió este domingo en Añelo: vecinos caminando, familiares reclamando justicia y una pregunta que atraviesa a la comunidad desde la noche del crimen: ¿cómo pudo ocurrir?
La movilización fue convocada para pedir justicia por Jonathan Nicolás Pintos, el hombre de 30 años asesinado de una puñalada durante los festejos por el triunfo de la Selección argentina frente a Egipto, en el marco del Mundial 2026.
La marcha fue acompañada por el periodista Lucho Castillo, colega de Añelo, quien cubrió la movilización y entrevistó al concejal de San Patricio del Chañar Jonathan Lagos, vecino y conocido de la familia de la víctima.
Pintos nació y creció en San Patricio del Chañar, pero se había radicado en Añelo en busca de oportunidades laborales. Allí alquilaba un departamento, tenía una hija y se había integrado a la comunidad local a través de su participación en actividades vinculadas al folclore.
La madrugada del martes, poco antes de la medianoche, su vida terminó de manera violenta.
Según la investigación, todo comenzó en un bar ubicado en inmediaciones de las rutas provinciales 7 y 17. Allí, uno de los involucrados habría comenzado a molestar a una mujer que se encontraba junto a Pintos y sus amigos. La situación derivó en una pelea que continuó en la vía pública.
Fue entonces cuando Jonathan recibió una puñalada en el tórax. El informe preliminar de la autopsia determinó que la muerte se produjo por una hemorragia interna.
Por el crimen fue detenido V.A.C., quien fue imputado por el delito de homicidio simple en carácter de autor y quedó bajo prisión preventiva. La investigación, sin embargo, todavía tiene un segundo capítulo abierto: otro sospechoso permanece prófugo.
Y es precisamente allí donde se concentra buena parte del reclamo de la familia y de los dirigentes que acompañaron la marcha.
“Hay un prófugo mientras una familia está destruida”
Durante la entrevista realizada por Lucho Castillo, el concejal Jonathan Lagos sostuvo que conoce a la familia Pintos desde hace décadas y que se crió junto a Jonathan.
“Jonathan Nicolás Medina Pinto es vecino del barrio, nos criamos juntos, nos conocemos de toda la vida”, expresó.
Lagos aseguró que buscará presentarse como querellante en la causa para aportar elementos a la investigación y reclamar la detención del segundo sospechoso.
Según manifestó, existirían inconsistencias en los datos aportados inicialmente sobre la identidad del prófugo, quien tendría domicilio en el norte argentino.
“Hay un prófugo del cual nadie se ocupa y que está viviendo tranquilamente mientras una familia está destruida”, cuestionó.
La acusación todavía deberá ser investigada y corroborada por la Justicia. Mientras tanto, la familia de Jonathan espera respuestas.
Una muerte que volvió a poner la seguridad de Vaca Muerta bajo la lupa
El crimen también volvió a instalar una discusión que atraviesa a las ciudades que crecieron al ritmo de Vaca Muerta: el aumento de la población, la llegada de trabajadores de distintos puntos del país y del extranjero y la necesidad de adaptar las estructuras de seguridad a esa nueva realidad.
Lagos reclamó mayores controles y cuestionó la situación de los locales nocturnos.
“No puede ser que haya locales bailables o gastronómicos que no tengan seguridad privada”, sostuvo.
El concejal recordó que presentó en San Patricio del Chañar un proyecto para establecer medidas de seguridad adicionales en locales nocturnos y gastronómicos, incluyendo la contratación de seguridad privada y la posibilidad de disponer de efectivos policiales mediante servicios adicionales.
La propuesta, afirmó, fue acercada a la familia de Jonathan y también a representantes de Añelo.
El planteo apunta a una discusión más amplia: quién controla, cómo se previenen los conflictos y qué ocurre cuando la violencia irrumpe en una ciudad que, en los últimos años, multiplicó su población.
Jonathan había elegido Añelo por trabajo
Jonathan Pintos no era un recién llegado a la región.
Había nacido en San Patricio del Chañar, donde su familia es reconocida como una de las pioneras de la localidad. Sin embargo, como muchos otros trabajadores, se trasladó a Añelo atraído por las oportunidades laborales que genera la actividad hidrocarburífera.
“Jonathan eligió Añelo porque en Añelo está la oportunidad laboral que muchas veces no se consigue en San Patricio del Chañar”, explicó Lagos.
En Añelo construyó parte de su vida. Participaba en actividades de folclore, era conocido por su carácter extrovertido y había logrado formar una red de vínculos en la comunidad.
“Era un joven con mucho talento, divertido, muy querido”, lo recordó el concejal. La movilización de este domingo fue, en buena medida, la expresión pública de esos vínculos.
Familiares, amigos y vecinos caminaron para reclamar que el crimen sea esclarecido y que todos los responsables respondan ante la Justicia.
El reclamo por los tiempos de la Justicia
Durante la entrevista, Lagos también cuestionó los tiempos que debió atravesar la familia para recibir el cuerpo de Jonathan y darle el último adiós.
Según sostuvo, la entrega se produjo casi dos días después del crimen, una demora que, en medio del dolor, profundizó la angustia de sus familiares.
El dirigente anunció que impulsará un proyecto de ley en la Legislatura de Neuquén para establecer un protocolo de actuación en casos similares.
La iniciativa, adelantó, podría llevar el nombre de Jonathan o Nicolás y buscaría establecer procedimientos para que las familias no deban atravesar demoras prolongadas luego de un homicidio.
“Queremos mejorar la ciudad y la calidad de vida de los ciudadanos de Vaca Muerta”, sostuvo.
“No prohibición: control”
El reclamo de justicia por Jonathan Pintos también se transformó en un pedido de mayor planificación.
Lagos sostuvo que las ciudades de la región deben mejorar los controles sobre quienes llegan, sin establecer restricciones basadas en su lugar de origen.
“No prohibición, control”, resumió. La discusión se produce en un contexto de fuerte crecimiento demográfico en Añelo y San Patricio del Chañar, dos localidades atravesadas por la expansión de la actividad petrolera y por la llegada constante de nuevos habitantes.
El crimen de Jonathan Pintos volvió a poner esa transformación bajo la lupa.
Una familia perdió a un hijo y a un padre. Un hombre permanece detenido. Otro continúa prófugo. Y una comunidad, que este domingo salió a la calle, exige una respuesta: justicia.







