La sociedad argentina se ha caracterizado siempre por tener presente a la familia entre sus valores más importantes y ello no ha cambiado. Según la encuesta del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral la familia sigue siendo la principal fuente de satisfacción personal para los argentinos.
Lo que cambió es que tener hijos ya no se considera muy importante para la plenitud de la vida. En el país, bajó la natalidad un 47%. La provincia de Neuquén se encuentra entre las que menos bajó, pero igual es alto, un 43% como Córdoba y Catamarca. Donde más bajó la natalidad es en Tierra del Fuego (59%), Santa Cruz (56%) y en Jujuy (55%).
El dato más significativo es la fuerte disminución en la importancia atribuida a la maternidad y la paternidad como componentes de una vida plena. Mientras que en 2015 el 77% de los argentinos consideraba muy importante tener y criar hijos, en 2025 esa proporción descendió al 46%, el nivel más bajo registrado desde que comenzó la serie en el año 2000.

¿Cuáles son las razones para no tener hijos?
El cambio es particularmente marcado entre los jóvenes. Solo el 34% de las personas de entre 18 y 34 años considera que tener hijos es muy importante para una vida plena, lo que refleja una redefinición de las prioridades y expectativas de las nuevas generaciones.
La investigación también exploró, por primera vez, las razones de quienes no tienen hijos y no desean tenerlos. El dato más relevante es que la principal explicación ya no aparece asociada a restricciones externas, sino a una definición personal del proyecto de vida: el 57,3% respondió que tener hijos simplemente no forma parte de sus planes.

Casi el 60% de los que no quieren tener hijos aseguran que no es su proyecto, casi el 40% además dice que no tiene una pareja estable y el 32% dice que prefiere viajar o vivir otras experiencias y el 30% dice que quiere priorizar su desarrollo personal o estudios. El 22% dice que no quiere traer un hijo al mundo en este contexto de guerras y contaminación.
En conjunto, estos datos muestran que la decisión de no tener hijos no puede explicarse solo por dificultades económicas o por la falta de condiciones materiales. La encuesta sugiere un cambio más profundo: para una parte de la población, la maternidad y la paternidad dejan de ser una forma de realización personal y pasan a ser una opción más que debe competir con otros proyectos personales, profesionales y vitales.







