Mientras la mayoría de los recién nacidos encuentra en el pecho de su madre el alimento necesario para iniciar la vida, cientos de bebés prematuros internados en terapias intensivas neonatales dependen de una red mucho más amplia y silenciosa. Una red de solidaridad que, desde hace diez años, tiene su centro neurálgico en el hospital de Cutral Co Y Plaza huincul.
El Banco de Leche Humana de la Provincia del Neuquén cumple una década desde su inauguración oficial, ocurrida el 16 de junio de 2016. Desde entonces, miles de litros de leche materna donados por mujeres de distintos puntos de la provincia fueron procesados y distribuidos para alimentar a bebés que enfrentaban sus primeros días en condiciones críticas.
La historia comenzó varios años antes. En 2012, la Legislatura neuquina sancionó la Ley Provincial Nº 2.824, que impulsó la creación de bancos de leche humana en el territorio provincial. La iniciativa dio paso a un intenso trabajo de planificación y capacitación de un equipo multidisciplinario integrado por médicos, enfermeros, nutricionistas y bioquímicos. Un año después ya existía el anteproyecto del edificio que terminaría convirtiéndose en el primer Banco de Leche Humana de toda la Patagonia.
Con el paso del tiempo, aquella apuesta sanitaria se transformó en una pieza estratégica del sistema de salud neuquino. El banco recibe leche donada, la analiza bajo estrictos controles de calidad, la clasifica, la pasteuriza y finalmente la distribuye a las unidades neonatales públicas y privadas de la provincia.
Detrás de cada frasco almacenado hay una historia. Y detrás de cada historia, una madre que decidió compartir un excedente de leche para ayudar a un bebé que nunca conocerá.
“Lo que logramos es extraordinario”, resume el médico pediatra Martín Sapag, uno de los impulsores del proyecto. “Hemos podido alimentar a todos los bebés prematuros que lo necesitan en las terapias neonatales de la capital y del interior, tanto del sistema público como del privado”.
Para Sapag, el valor del banco no se mide únicamente en estadísticas sanitarias. “Es un logro colectivo. Miles de mamás han donado leche para proteger la vida y la salud de bebés que corrían riesgo de vida. Han sido abrazados y alimentados por madres de toda la provincia”, afirmó durante la celebración del aniversario.
La pediatra Alejandra Buiarevich coincide en el diagnóstico. Diez años después de su apertura, destaca la consolidación de un servicio que logró sostenerse y crecer. “Estamos felices por la solidez de este servicio provincial que recibe las leches, las procesa y las entrega a los niños que más las necesitan”, señaló.
El aniversario encuentra además al banco en plena transformación. La Provincia ejecuta una ampliación integral que permitirá multiplicar su capacidad operativa. Con una inversión superior a los 1.431 millones de pesos, el nuevo edificio pasará de los actuales 35 metros cuadrados a una superficie total de 378 metros cuadrados.
La obra, ubicada en el sector noroeste del hospital zonal, busca resolver una limitación histórica: la falta de espacio. El nuevo diseño contempla áreas específicas para el trabajo profesional, técnico y administrativo, fortaleciendo los estándares de calidad y seguridad de un servicio que resulta vital para la salud neonatal.
Diez años después de su inauguración, el Banco de Leche Humana continúa funcionando lejos de los grandes titulares. Sin embargo, su impacto se mide en vidas. En cada bebé prematuro que logró atravesar una situación crítica gracias a un alimento que llegó desde otra madre. En cada familia que encontró una oportunidad más. Y en una comunidad que convirtió la solidaridad en una herramienta concreta para cuidar la vida desde sus primeros días.







