Viejita: ya son cinco años de tu partida a la casa de Abba. Y sin embargo, en nuestras vidas tu presencia sigue intacta, viva en cada acontecimiento, en cada recuerdo, en cada gesto que nos enseñaste.
Te extrañamos todos los días… pero también vivimos con la certeza de que nos cuidás, que intercedés por nosotros y que tu amor sigue acompañando nuestro camino.
Te amamos mamita, con todo el corazon y guardamos en lo más profundo la esperanza del reencuentro






