Juicio NAO Día 3: “Mi papá era el trabajador más responsable”, dijo la hija de Herrera

La audiencia comenzó a las 9 y concluyó a las 15. Este viernes se reanuda al mismo horario.

La audiencia de hoy en el juicio por la explosión e incendio en la destilería NAO de Plaza Huincul estuvo atravesada por el reclamo de justicia por parte de los familiares de las víctimas y la voz del vigilador que logró escaparse de la tragedia. En total, fueron nueve las declaraciones que pasaron ante el tribunal colegiado.

En este tercer día, pasaron frente al tribunal para responder las preguntas de las partes acusadoras y defensoras, nueve testigos: trabajadores que siguen en la empresa, otros que estuvieron hasta el mismo día de la explosión y renunciaron, el vigilador que salvó su vida al logar escapar y dos familiares de las víctimas.

Uno de los testimonios se extendió por casi una hora, donde se detalló qué había pasado en el evento anterior a la explosión en el mismo tanque 205 cuando hubo una pérdida. Se exhibió el video de ese día y los empleados pudieron detallar qué ocurrió y las razones por las que se evitó -por el cuadrante del viento- una explosión.

Aunque más breve, el testimonio de Juan Pablo Narambuena, que era el empleado de una empresa de seguridad que hacía el servicio como terciarizada permitió reconstruir los momentos previos y el del instante de la explosión.

El muchacho relató que estaba en la casilla de vigilancia, situada a un lado del portón único de acceso a la planta. Ese día (del 21 al 22) entró a su cumplir su tarea a las 20 y no hubo ninguna novedad. Relató que cerró el portón con la cadena y el candado después que ingresaron los trabajadores del turno noche: Víctor Herrera, Fernando Jara y Gonzalo Molina, a quienes saludó como era habitual.

Narambuena dijo que estaba frente a la computadora y escuchó como si se hubiera abierto de golpe una válvula y “fue como un alerta no era algo nomal que se escuara el sonido. Cuando me acerqué a la puerta, se tiñó todo de negro”. Rápidamente buscó refugiarse hasta que se decidió salir por una de las ventanas. Con la mano rompió el vidrio y se cortó mientras el fuego se acercaba.

Decidió tomar la campera y las llaves y salir por la puerta, así lo hizo hasta el portón que pudo abrir, a pesar de que estaba caliente por el fuego y lo atravesó. Ahí miró para atrás y advirtió que uno de los operarios de la planta estaba tirado en el suelo y los otros dos más apartados. A pesar de las condiciones, Narambuena volvió a entrar hasta la casilla para buscar el celular con el que dio aviso a uno de los responsables de la destilería.

Emmanuel Jara es hermano de Fernando, una de las víctimas y decidió declarar para describir cómo era su vínculo y las charlas que mantenían ambos. “En cualquier momento la planta iba a volar por pedazos”, le decía Fernando y lo notó muy estresado por las horas extras que cumplía para mejorar sus ingresos.

Ante la pregunta del fiscal jefe, Gastón Liotard, sobre qué esperaba de este juicio subrayó: “que se haga justicia y que no se naturalice la muerte de operarios por gente sin escrúpulos”. De este modo “nuetras familia pueda descansar en paz”, concluyó .

La última en ingresar a la sala judicial fue Carolina Herrera, la hija de Víctor. “Mi papá trabajaba en NAO creo que desde que nací. Más de 20 años (ella tenía 25 cuando ocurrió el siniestro)”, dijo entre lágrimas. A pesar de que el juez Federico Sommer que dirige la audiencia le ofreció suspender su declaración hasta que se repusiera, o incluso hasta mañana, prefirió seguir.

Cuando le preguntaron si ella sabía cómo era la relación con sus compañeros de trabajo, Carolina recordó que su padre “hablaba bien del doctor Beck (que era el jefe de planta y que se jubiló)” y que la situación “cambió desde que se fue Beck”. “Lo reemplazó (Guido) Torti (que está imputado) y que había que insistir bastante para que se resuelvan las cosas.

En el día a día, la hija de Herrera relató que lo ayudaba con las comunicaciones de la empresa a través de WhatsApp y los correos electrónicos. De las otras víctimas dijo que los conocía y además uno de ellos fue su vecino.

“Sabía que era peligroso”, el trabajo pero decía que “había que trabjaar porque era obrero y no le quedaba otra”. Al final, la joven pidió que se haga justicia porque su padre “lo único que hacía era trabajar. Era la persona más responsable”, terminó.

Este viernes continuará la audiencia desde las 9.