Covunco Abajo: una disputa por el agua que lleva décadas y vuelve a tensar a los productores con la Provincia

Denunciaron 33 desvíos de agua en la cuenca superior y reclamaron al Gobierno provincial una solución estructural antes de la próxima temporada estival.

Productores y vecinos de Covunco Abajo expusieron este jueves, en una conferencia de prensa, la falta de caudal del arroyo durante los meses de verano, denunciaron 33 desvíos de agua en la cuenca superior y reclamaron al Gobierno provincial una solución estructural antes de la próxima temporada estival. También cuestionaron el estado del sistema de agua potable y destacaron avances logrados a partir de la intervención del Ministerio Público Fiscal.

Hay problemas que se miden en años. Y otros, en generaciones. En Covunco Abajo, el reclamo por el agua pertenece a la segunda categoría.

Este jueves, productores y vecinos de esa zona volvieron a poner el problema sobre la mesa. Lo hicieron ante la prensa y con una advertencia que atraviesa buena parte de sus testimonios: el verano se acerca y, si no se toman medidas, la historia puede volver a repetirse.

Maitén Berthet, productora y una de las referentes de la organización Autoconvocados por el Agua del Covunco, contó que su familia lleva aproximadamente 140 años en el lugar. Su padre, dijo, tiene 96 años y todavía espera una respuesta. “Nosotros somos segunda generación luchando”, resumió.

La organización, explicó, nació a partir de las primeras asambleas por el agua realizadas en la década de 1990 y comienzos de los 2000. Desde entonces, distintas generaciones de vecinos han sostenido el reclamo.

“Se ha ido mucha gente fallecida sin poder ver una solución”, sostuvo Berthet.

La dimensión del problema, según el relevamiento realizado por los propios habitantes, alcanza a unas 142 familias y cerca de 300 personas. Se trata de una población dispersa, distribuida en más de un centenar de parcelas, donde las actividades productivas están vinculadas principalmente con la agricultura de autoconsumo y la cría de animales.

Pero detrás de las cifras hay una discusión más profunda: quién tiene acceso al agua, quién la controla y, sobre todo, quién debe garantizar que llegue a quienes viven aguas abajo.

Los 33 desvíos

Los productores sostienen que buena parte del conflicto se origina en la cuenca superior del Covunco.

Berthet aseguró que, a partir de denuncias de los vecinos, se realizaron procedimientos judiciales en establecimientos de la zona de Llamuco y Carrera Huyamal. Según afirmó, allí se comprobaron 33 desvíos de agua, varios de los cuales habrían sido certificados por organismos provinciales.

“Pudimos lograr, siempre mediante la denuncia de los vecinos, el allanamiento a los establecimientos de la cuenca superior del Covunco”, explicó.

Y agregó: “Se comprobaron a la fecha 33 desvíos de agua”.

Los vecinos también denunciaron haber constatado un corte total del curso de agua en un sector ubicado a la altura de la ex usina militar de Hidrocovunco.

Para Berthet, esa situación plantea un interrogante sobre el funcionamiento de los organismos encargados de administrar el recurso.

“Eso denota, da cuenta del desmanejo, del descontrol y de la falta de autoridad de la dirección y de la subsecretaría de Recursos Hídricos sobre nuestro arroyo Covunco”, afirmó.

Un reclamo que viene de los años 60

José Luis Campos, productor y vecino de la zona, llevó todavía más atrás en el tiempo la historia del reclamo.

Según recordó, en la década de 1960 ya existía un proyecto para construir una pequeña represa o dique sobre el Covunco. El proyecto, sostuvo, finalmente no prosperó.

“Décadas, siguen pasando los años y nadie se hace cargo”, expresó.

Campos relacionó la problemática actual tanto con las condiciones climáticas como con las captaciones existentes en la cuenca superior.

“Poca nevada, pocas precipitaciones de lluvia, no hay helada. Entonces apenas aprieta el calor en la cordillera, la nieve se derrite, trae todo el caudal en pleno otoño e invierno y cuando llega la primavera, a finales de noviembre, se corta todo el caudal”, explicó.

Los productores sostienen que en ese momento comienza a hacerse más evidente el impacto de las captaciones realizadas aguas arriba.

“No tenemos nada personal contra los establecimientos”

Durante la conferencia, Campos buscó dejar en claro que el reclamo no apunta contra la actividad productiva en sí misma.

“No tenemos nada personal contra los establecimientos de la cuenca superior. Al contrario, está bueno que haya empresas y que den trabajo y que generen producción, pero no a costa de todos los que vivimos aguas abajo de ellos”, sostuvo.

El punto de discusión, según explicó, está relacionado con la legalidad de las captaciones.

“Si ellos tuvieran un permiso de la Subsecretaría de Recursos Hídricos, estaría en un problema porque es ilegal dárselo. Y si no lo tuvieran, también está en un problema porque entonces quiere decir que no ha habido la suficiente fiscalización”, afirmó.

Es, en definitiva, una cuestión que los vecinos trasladan al Estado provincial: si las captaciones son legales, reclaman conocer bajo qué condiciones; si no lo son, exigen que se fiscalicen y corrijan.

La Provincia y una relación marcada por los reclamos

Los productores reconocieron algunos avances recientes en el vínculo con funcionarios provinciales, aunque consideran que resultan insuficientes.

Berthet explicó que se conformaron tres mesas de trabajo: una con la Secretaría de Ambiente, otra con la Secretaría de Producción y una tercera con el Ministerio Público Fiscal.

En particular, destacó la visita del secretario de Producción, Diego Rumbó, al territorio.

“El único funcionario que estuvo con nosotros fue el secretario de Producción, que por primera vez en la historia de Covunco una persona de semejante envergadura nos visitó el 5 de mayo”, afirmó Campos.

Berthet también valoró el trabajo con el ingeniero Hipólito Salvatori, aunque cuestionó el ritmo de las gestiones.

“Continúan su curso, a nuestro parecer, de una forma muy lenta, muy lenta”, sostuvo.

La preocupación tiene una fecha concreta: el próximo verano.

“Tenemos la primavera a las puertas. Necesitamos urgente, urgente que se comuniquen con nosotros”, reclamó Berthet.

Y lanzó otro pedido: “Necesitamos que los afectados seamos parte de las decisiones de lo que piensan hacer con Covunco Abajo”.

El agua potable, otro frente abierto

La discusión no termina en el caudal del arroyo. Durante la conferencia también se expuso la situación del sistema de agua potable de Mariano Moreno y de los sectores abastecidos.

Campos recordó que la planta de agua potable fue construida en 1985, cuando la localidad tenía una población considerablemente diferente a la actual.

Según explicó, con el paso de los años se incorporaron nuevos sectores al sistema, mientras que la infraestructura habría quedado rezagada. “La planta ya está obsoleta por falta de mantenimiento”, afirmó.

También cuestionó las condiciones del laboratorio encargado de los controles y sostuvo que actualmente existen dificultades para garantizar un tratamiento adecuado.

“El agua es intomable, no se puede consumir”, aseguró.

El productor afirmó además que el exceso de cloro resulta perceptible incluso durante el uso doméstico: “Usted se va a bañar y va a sentir el cloro que le cae cuando se está bañando”.

Para los vecinos, el problema tiene una consecuencia directa: muchas familias deben recurrir a la compra de agua envasada.

“La gente no tiene recursos para ir a Zapala a comprarse un millón de aguas”, sostuvo Campos.

La mediación penal y los avances

En este punto, los productores destacaron la intervención del Ministerio Público Fiscal y una mesa de mediación penal que reunió a distintos organismos.

Según explicaron, se establecieron compromisos para incorporar equipamiento y tecnología, capacitar al personal y mejorar el tratamiento del agua.

También señalaron que la Comisión de Fomento de Covunco Abajo adquirió tanques y prevé incorporar un clorificador.

Berthet valoró particularmente la intervención de los fiscales que participaron de las actuaciones.

“Estamos muy agradecidos con el fiscal Maximiliano Obregón, tanto por el allanamiento que hizo a las estancias donde se pudo comprobar este delito”, expresó.

También mencionó a la fiscal Julieta González, a quien atribuyó el impulso de la mesa de mediación penal.

El reclamo de fondo: almacenar agua

Más allá de las denuncias y de las actuaciones judiciales, los productores dicen tener claro cuál debería ser el próximo paso.

Quieren una obra que permita almacenar y regular el agua. “Necesitamos urgente empezar a trabajar por un embalse”, planteó Berthet.

Según explicó, los vecinos ya identificaron lugares que, por las características topográficas de la zona, podrían ser evaluados para ese tipo de infraestructura.

El planteo no es nuevo. Campos recordó que ya existieron iniciativas similares décadas atrás. La diferencia, según los productores, es que ahora la necesidad resulta cada vez más urgente.

“Necesitamos concretar, integrar las mesas de trabajo con los afectados y que nos escuchen y que nos tengan en cuenta para poder emplazar un embalse”, insistió Berthet.

“No es una pelea de quién tiene más poder”

Los vecinos también procuraron correr el conflicto de una lógica de enfrentamiento entre productores de aguas arriba y habitantes de aguas abajo.

Campos lo resumió de una manera directa: “Nosotros lo que queremos es que entre todos logremos tener un consenso en que todos los que consumimos el agua, desde la cordillera hasta la confluencia con el río Neuquén, busquemos la solución en conjunto”.

Y agregó: “No es una pelea de quién tiene más poder, sino que en conjunto le encontremos solución para todo el pueblo”.

El reclamo, sin embargo, contiene una advertencia. Los vecinos aseguran que llevan décadas esperando y que el margen de paciencia se reduce.

“La gente es muy buena, muy educada, siempre ha sido muy prudente, pero está cansada. Está empezando a sentir el límite de la paciencia”, afirmó Campos.

Berthet, por su parte, pidió que el Gobierno provincial vuelva a sentarse con quienes viven en el territorio.

“Necesitamos que, en vez de contestarnos por la prensa, nos llamen y empecemos nuevamente a trabajar antes que se nos venga el verano”, concluyó.

En Covunco Abajo, el reloj vuelve a correr. La primavera está por comenzar. Y para los productores, el verdadero problema no es solamente cuánta agua habrá cuando llegue el calor, sino si esta vez el Estado habrá conseguido hacer algo antes de que el arroyo vuelva a quedarse sin caudal.