Chacareros y productores rurales de Covunco Abajo brindarán este jueves una conferencia de prensa para exponer la situación que atraviesa la zona por la falta de caudal del río durante los meses de verano. Denuncian desvíos aguas arriba, cuestionan la respuesta del Gobierno provincial y reclaman obras que permitan garantizar el acceso al recurso.
El conflicto por el agua en Covunco Abajo vuelve a ocupar el centro de la escena. Este jueves 27 de agosto, un grupo de chacareros y productores rurales de la zona brindará una conferencia de prensa para exponer públicamente una problemática que, aseguran, se repite desde hace décadas y que durante el verano adquiere su expresión más crítica: la falta de caudal suficiente para sostener las actividades productivas y garantizar el abastecimiento.
El reclamo no es nuevo. Tampoco lo es la discusión sobre qué ocurre aguas arriba.
Los productores sostienen que el problema no puede explicarse únicamente por la menor disponibilidad hídrica o por las condiciones climáticas. En cambio, apuntan al manejo del recurso en la cuenca superior y a la existencia de captaciones y desvíos que, según un relevamiento difundido por los vecinos organizados como “Autoconvocados por el Agua del Covunco”, afectan el escurrimiento natural del arroyo.
El dato que concentra buena parte de la controversia es contundente: los vecinos aseguran haber identificado 33 captaciones o desvíos de cauces naturales en las estancias Llamuco y Carreri Malal.
La cifra coincide en términos generales con relevamientos oficiales mencionados durante el conflicto, aunque los autoconvocados cuestionan el modo en que la Provincia interpretó posteriormente esos datos y, fundamentalmente, la respuesta que siguió a esas constataciones.
El agua que falta y la discusión sobre sus causas
La subsecretaría de Recursos Hídricos de Neuquén presentó semanas atrás un plan destinado a “recuperar” el arroyo Covunco y explicó que la Provincia había implementado restricciones, desafectado bocatomas, realizado controles y monitoreos, incluso mediante drones.
Desde el Gobierno se destacó, además, que el caudal registrado en la estación Portada Covunco pasó de 0,54 a 1,02 metros cúbicos por segundo durante el período en que estuvieron vigentes restricciones para las estancias Llamuco y Carreri Malal.
Pero los autoconvocados introdujeron otra hipótesis.
Según sostienen, los incrementos de caudal que observaron durante el período de seguimiento coincidieron fundamentalmente con precipitaciones registradas en la cordillera. De allí que cuestionen que la mejora pueda atribuirse exclusivamente a las restricciones aplicadas a las estancias.
Detrás de esos números se encuentra una discusión de fondo: si la escasez responde principalmente a un fenómeno climático o si también existe un problema derivado del modo en que distintos usuarios acceden y utilizan el agua de la cuenca. Los vecinos se inclinan por la segunda explicación.
Treinta y tres captaciones bajo la lupa
El relevamiento de la cuenca superior se convirtió así en uno de los principales puntos de conflicto.
Los autoconvocados aseguran que durante cuatro meses, entre mediados de diciembre y mediados de abril, recorrieron el arroyo y relevaron las condiciones de la cuenca. Afirman que lo hicieron sin acompañamiento de autoridades municipales y que, posteriormente, funcionarios provinciales concurrieron al lugar.
El informe vecinal menciona 33 captaciones o desvíos dentro de las estancias Llamuco y Carreri Malal.
También sostiene que cinco bocatomas utilizadas por crianceros y veranadores fueron derribadas temporalmente después de inspecciones.
La cuestión que los productores pretenden instalar ahora es quién controla efectivamente esas captaciones, qué permisos existen para utilizarlas y cuál es el impacto acumulado que tienen sobre el caudal que finalmente llega a Covunco Abajo.
El corte de la usina Hidrocovunco
Otro de los episodios que aparece en el reclamo es el funcionamiento de la usina Hidrocovunco.
Según los autoconvocados, el arroyo permaneció completamente cortado durante unos 45 días a la altura de la usina y, después de los reclamos, se habría liberado apenas una parte del caudal.
Pero la denuncia adquiere una dimensión adicional porque los vecinos aseguran que el corte era conocido por distintos organismos estatales.
En su documento mencionan al Municipio de Mariano Moreno, a la dirección Provincial de Riego y a la subsecretaría de Recursos Hídricos.
La afirmación plantea una pregunta que los productores pretenden que tenga una respuesta oficial: qué organismos conocían la situación, desde cuándo y qué medidas adoptaron para garantizar el escurrimiento del arroyo.
Una obra que todavía aparece como una deuda
En paralelo a las discusiones sobre captaciones y controles existe otra cuestión que atraviesa el reclamo: la infraestructura.
Los productores recuerdan que desde hace años se reconoce la necesidad de realizar obras de embalse y regulación que permitan abordar de manera integral la problemática hídrica de la cuenca.
Para los vecinos, las intervenciones de emergencia anunciadas por la Provincia no resuelven el problema de fondo.
También cuestionan las condiciones de la infraestructura de agua potable de Mariano Moreno y plantean la necesidad de inversiones en la planta potabilizadora, almacenamiento y redes para reducir pérdidas.
A ello agregan críticas sobre el sistema de riego, al que describen con roturas y problemas de administración. La discusión, entonces, excede a una temporada de sequía.
Lo que está en juego es el modelo de administración de una cuenca y la capacidad del Estado para garantizar que el agua llegue a quienes dependen de ella para producir y vivir.
Un reclamo que también llegó a la Justicia
El conflicto tampoco se limita al terreno político y administrativo.
Los autoconvocados informaron que fueron recibidos por la Fiscalía de Delitos Ambientales, ante la cual se presentaron como denunciantes por la falta de agua y solicitaron intervención.
La situación fue derivada posteriormente a la Oficina de Mediación Penal de Zapala, donde se trabajó con distintas instituciones vinculadas al servicio de agua potable de Mariano Moreno.
Mientras tanto, los vecinos reclaman una respuesta formal al petitorio que presentaron en febrero y piden participar de las decisiones relacionadas con el manejo del recurso.
La pregunta que queda pendiente
La conferencia de prensa de este jueves 27 tendrá, por lo tanto, varios protagonistas aunque no todos estén sentados frente a los micrófonos.
Estarán los productores que padecen cada verano la falta de agua. Estarán las estancias señaladas por los vecinos. Estarán los organismos provinciales que deben controlar el uso del recurso. Y estará, inevitablemente, una pregunta que atraviesa todo el conflicto:
¿cuánta agua tiene realmente el Covunco y quién decide cómo se utiliza?
La Provincia sostiene que enfrenta una emergencia hídrica y que trabaja para administrar un recurso cada vez más escaso. Los productores y autoconvocados, en cambio, sostienen que no alcanza con hablar de escasez: reclaman conocer quién toma agua, con qué autorización, cuánto extrae y qué cantidad termina llegando a Covunco Abajo.
La diferencia entre ambas miradas no parece menor. Mientras continúe sin resolverse, cada verano volverá a aparecer el mismo problema: un río con menos agua, productores esperando una respuesta y una discusión que lleva décadas sin encontrar una solución definitiva.







