Corazón Comunitario: vecinos que ayudan a vecinos en Plaza Huincul

En invierno, cuando las bajas temperaturas y los temporales de nieve golpean con mayor fuerza a los barrios de la comarca petrolera, la solidaridad de los vecinos suele convertirse en una red de contención.

Romina Sepúlveda es vecina del barrio Otaño de Plaza Huincul y desde hace años sostiene un sueño: crear una red solidaria capaz de acompañar a las familias que atraviesan necesidades. Así nació Corazón Comunitario, una iniciativa que, sin sede propia ni recursos fijos, reúne donaciones, prepara alimentos, entrega ropa, junta leña y organiza actividades para los niños. Este año retomaron las acciones con una campaña de recolección de juguetes por el Día del Niño.

En invierno, cuando las bajas temperaturas y los temporales de nieve golpean con mayor fuerza a los barrios de la comarca petrolera, la solidaridad de los vecinos suele convertirse en una red de contención. Comisiones vecinales de Plaza Huincul y Cutral Co organizan roperos comunitarios, colectan juguetes, preparan viandas y reúnen distintos elementos para quienes necesitan ayuda.

Pero también existen vecinos que, sin contar con un espacio físico o una estructura formal, deciden organizarse por sus propios medios para llegar allí donde consideran que la asistencia no alcanza. Entre esas agrupaciones se encuentra Corazón Comunitario, impulsada por Romina Sepúlveda, vecina del barrio Otaño.

“Desde que soy chica siempre tuve el sueño de tener un comedor o algún espacio donde los chicos y las familias pudieran ser sostenidas, para darles una leche o algo así”, contó Romina.

Su vínculo con la solidaridad comenzó en su propia familia. Sus padres, según recordó, siempre estuvieron involucrados en distintas acciones para ayudar a otras personas. Su mamá formó parte de la comisión del barrio y su papá continúa colaborando con vecinos.

Durante años ese sueño quedó pendiente. Fue después, ya como mamá de dos hijas, cuando decidió intentar concretarlo. La idea comenzó a tomar forma a partir de su deseo de crear una red solidaria para acompañar a las familias de su comunidad.

“Hay mucha necesidad. En el barrio hay muchísima necesidad y siento que el Estado no hace quizás lo que podría hacer para cubrir las necesidades de por lo menos los vecinos que me rodean”, explicó.

De juntar útiles a acompañar familias

La primera acción de Corazón Comunitario estuvo destinada al jardín N°3, ubicado cerca de la vivienda de Romina. A través de vecinos, amigos y conocidos comenzaron a reunir útiles escolares para que las docentes pudieran contar con los materiales necesarios. La respuesta superó las expectativas y fue el punto de partida para nuevas acciones.

Después llegó el turno de la escuela N°334, donde entregaron leche, yogures y panes caseros. Entre las donaciones, Romina recuerda especialmente una entrega de 273 litros de leche, una cifra que quedó grabada en su memoria por el volumen que significó para el grupo.

Con el tiempo comenzaron también a reunir alimentos para armar cajas y entregarlas a familias que consideraban que atravesaban mayores necesidades. “Nosotros vamos juntando y armamos cajitas y le damos a las familias que consideramos que más necesitan. Nunca nos alcanza igual, siempre quedamos cortos y siempre nos falta alguno”, relató. Cuando las donaciones no alcanzan, Romina y quienes la acompañan ponen dinero de sus propios bolsillos.

Ayudar también es cuidar la dignidad

Uno de los principios que Romina destaca de Corazón Comunitario es que no todas las acciones se hacen públicas. Hay familias que reciben alimentos, ropa u otro tipo de asistencia y esas entregas no son fotografiadas ni difundidas. “Creemos que ayudar también es cuidar la dignidad del otro”, explicó.

Por eso, las actividades que se muestran públicamente son aquellas en las que consideran necesario visibilizar la iniciativa y conseguir nuevos colaboradores.

Entre ellas recuerda especialmente una Navidad en la que organizaron una actividad con Papá Noel. Prepararon fotografías para que los niños del barrio pudieran llevarse un recuerdo junto a él. “Me emocionaba mucho que todos los nenes pudieran tener su foto con Papá Noel”, recordó.

Para Romina, esos pequeños gestos son parte fundamental del sentido de la iniciativa. “A mí personalmente me moviliza muchísimo poder hacer algo por la otra persona. Me hace feliz que una pequeña acción pueda hacer que alguien esté un poquito mejor”, expresó.

Una red sin sede y a pulmón

Corazón Comunitario no tiene actualmente un espacio físico propio. Tampoco existe una cantidad fija de integrantes. La organización funciona a partir de los vecinos, familiares, amigos y colaboradores que pueden sumarse en cada actividad.

Hay personas de distintos barrios de Plaza Huincul y también colaboradores de Cutral Co y de otros lugares.

“Estamos abiertos a que venga quien quiera colaborar, participativamente o con cualquier cosa”, sostuvo Romina.

La tarea implica mucho más que recibir donaciones. La ropa, por ejemplo, es seleccionada y acondicionada antes de ser entregada. Las prendas que están en condiciones son separadas y distribuidas a través de distintos espacios comunitarios.

“No es que nos dan una bolsa y las vamos llevando. Trato de ser muy minuciosa porque quiero que realmente la persona que recibe las cosas las reciba lo mejor que se pueda. No le voy a dar unas zapatillas rotas o una campera sucia”, explicó.

También hubo momentos en los que tuvieron que organizar ferias y tómbolas para reunir dinero y poder completar lo que faltaba.

Hasta la leña se consigue a pulmón

Durante los días de frío, la ayuda también se transformó en una tarea física. Romina contó que recientemente participaron de una jornada para juntar leña y repartirla entre familias que la necesitaban.

“Yo hago las cosas. No es que tengo gente que diga ‘ustedes me van a buscar leña’. Me remango, me lastimo las manos, agarro los palos, cortamos y traemos. Me subí al camión y junté la leña”, relató.

La actividad volvió a mostrar las dificultades de sostener una iniciativa de este tipo sin recursos permanentes. A pesar del esfuerzo, Romina insiste en que la motivación sigue siendo la misma: ayudar.

Después de una pausa, Corazón Comunitario vuelve

El camino tampoco estuvo exento de dificultades. Durante el último tiempo, Romina atravesó problemas personales que la obligaron a detener las actividades. Y cuando ella dejó de organizar, la red también se frenó.

Hoy decidió volver a poner en marcha Corazón Comunitario y eligió hacerlo con una campaña vinculada al Día del Niño.

Comenzó nuevamente a contactar a quienes durante años colaboraron con la iniciativa y a pedir juguetes para poder llegar a la mayor cantidad posible de niños. “Uno sabe que a veces el que menos tiene es el que más ayuda”, destacó.

Vecinos que compran un juguete y lo acercan, familias que colaboran con lo que pueden y personas que prefieren mantener su aporte en el anonimato forman parte de esta nueva etapa.

El sueño de crecer más allá del barrio Otaño

Romina reconoce que uno de sus grandes sueños es que Corazón Comunitario pueda crecer y dejar de estar limitado al barrio Otaño. “Me encantaría que Corazón Comunitario sea de Plaza Huincul, no solamente del barrio Otaño”, afirmó.

Romina también reconoce que desarrolla una actividad política, pero sostiene que Corazón Comunitario nació de un sueño personal que tenía desde mucho antes.

“Hoy para mí Corazón Comunitario es simplemente esto: somos vecinos que ayudamos a vecinos”.

Mientras busca que más personas se sumen y, algún día, conseguir un espacio físico propio, Romina continúa tocando puertas, reuniendo donaciones y convocando a quienes quieran colaborar.

Porque detrás de cada juguete, cada caja de alimentos, cada prenda seleccionada y cada carga de leña hay una misma idea: que una pequeña acción puede hacer que otra persona esté un poco mejor.

Cómo colaborar

Quienes quieran realizar donaciones o sumarse a las actividades de Corazón Comunitario pueden comunicarse a través de su página de Facebook Corazón Comunitario o a los teléfonos: 2996 74-8450 o 2996 84-5132

Actualmente, la organización se encuentra reuniendo juguetes para las actividades por el Día del Niño y también recibe a personas que quieran colaborar con alimentos, ropa u otros elementos destinados a las familias y niños que necesitan acompañamiento.