Ayer, 25 de julio, se cumplió un nuevo aniversario de la inauguración del edificio que hoy ocupa la comisaría 14° de Cutral Co, una institución cuya historia se entrelaza con el nacimiento de la ciudad y el desarrollo de la comarca petrolera. Detrás de sus paredes se esconde una trayectoria que comenzó mucho antes de 1947: en los años en que la localidad apenas era un pequeño asentamiento conocido como “Barrio Peligroso”.
La reconstrucción de ese recorrido surge de años de investigación del suboficial principal de la Policía del Neuquén Sergio Hernán Sepúlveda, quien recopiló expedientes oficiales, documentos históricos, fotografías y testimonios para su libro Centinela del Neuquén, una obra dedicada a rescatar la historia de los pueblos neuquinos desde la perspectiva policial.
“La historia policial no puede separarse de la historia de los pueblos. Cada dependencia nació porque había una comunidad que necesitaba protección y organización”, sostiene Sepúlveda.
Los primeros antecedentes documentales ubican la presencia policial en la zona el 13 de abril de 1933, cuando un informe del entonces subcomisario de Challacó, Luis B. Guidobono, notificó a la Jefatura de Policía la creación de un destacamento en el denominado Barrio Peligroso, bajo la responsabilidad del agente Alfredo Solussoglia.
Para entonces, Cutral Co todavía no había sido fundada oficialmente. Las primeras familias se habían instalado en las inmediaciones del Pozo Navarrete luego de ser desplazadas de “La Aguada” o “Laguna Colorada”, terrenos que quedaron comprendidos dentro de la reserva destinada a la explotación petrolera.
Con el paso de los años, aquel destacamento cambió de denominación conforme crecía el poblado. Los documentos oficiales registran sucesivamente las referencias a Barrio Nuevo, subcomisaría Barrio Peligroso y posteriormente comisaría de Pueblo Nuevo, hasta consolidarse como la dependencia policial de Cutral Co.
Uno de los capítulos más llamativos de la investigación revela que la comisaría llegó a funcionar durante varios años en vagones ferroviarios instalados donde actualmente se encuentra la biblioteca popular.
“Los testimonios de familiares de antiguos policías permitieron reconstruir cómo era aquella dependencia. Un vagón era la guardia, otro servía como dormitorio del personal y un tercero funcionaba como calabozo. Detrás estaban las caballerizas utilizadas para los recorridos policiales”, relata Sepúlveda.
El edificio inaugurado en 1947
La historia dio un paso decisivo en 1947.
El 2 de julio de ese año, la Jefatura de Policía recibió oficialmente el nuevo edificio construido para la dependencia y, el domingo 25 de julio de 1947, quedó formalmente inaugurada la sede ubicada sobre calle Carlos H. Rodríguez 228.
El acto contó con la presencia del gobernador territorial Emilio Belenguer, del jefe de Policía Giordano Andrigo, además de funcionarios de la Gobernación y autoridades policiales.
En aquel entonces, la dependencia estaba a cargo del comisario Maximiliano Álvarez, acompañado por una dotación de oficiales y agentes que prestaban servicio tanto en la ciudad como en distintos destacamentos de la región.
Décadas más tarde, mediante resoluciones de la Jefatura de Policía, la institución pasó a denominarse primero comisaría 4° y, desde 1978, comisaría 14°, nombre que conserva hasta la actualidad.
Un legado que busca preservar la memoria
Para Sepúlveda, reconstruir esta historia implica mucho más que narrar la evolución de una dependencia policial.
“Si no conocemos nuestra historia y no respetamos a quienes nos precedieron, difícilmente podamos comprender el verdadero propósito de nuestra función. Ellos son nuestros guías y nuestro horizonte”, expresa.
Su libro Centinela del Neuquén reunirá la historia de las distintas localidades de la provincia desde la mirada policial, con documentos inéditos, procedimientos históricos, anécdotas y biografías de hombres y mujeres que formaron parte de la construcción institucional del Neuquén.
Así, el aniversario recordado ayer no solo evoca la inauguración de un edificio, sino también casi medio siglo de presencia policial acompañando el crecimiento de Cutral Co y preservando una memoria que forma parte de la identidad de toda la comarca.







