Mientras buena parte de la comarca petrolera descansaba, a las 5:24 de este domingo se produjo uno de esos acontecimientos que ocurren lejos de los titulares cotidianos, pero que desde hace miles de años ordenan la vida sobre la Tierra. El solsticio de invierno marcó oficialmente el comienzo de la estación más fría en el hemisferio sur y dejó atrás la noche más larga del año.
Desde este momento, casi imperceptiblemente, los días comenzarán a ganar algunos segundos de luz. El Sol, que durante semanas fue descendiendo en el horizonte, alcanzó su punto más bajo y emprendió el camino de regreso. De allí proviene la palabra solsticio, del latín sol sistere, que significa “Sol detenido”.
La explicación científica habla de la inclinación de la Tierra y de los 23,5 grados que separan al hemisferio sur de una incidencia directa de los rayos solares. Pero mucho antes de que la astronomía pusiera números al fenómeno, los pueblos originarios ya habían encontrado en él un profundo significado.
Para las comunidades mapuche de Neuquén y de toda la Patagonia, el solsticio representa el We Tripantu, el comienzo de un nuevo ciclo. No se trata simplemente de la llegada del invierno, sino del renacer de la naturaleza y de un tiempo de renovación espiritual.
En Cutral Co y Plaza Huincul, donde las raíces mapuches forman parte de la identidad histórica y cultural de la región, muchas familias y comunidades mantienen vigentes las ceremonias y prácticas ancestrales. La vigilia alrededor del fogón, la transmisión oral de conocimientos, los baños de purificación y las rogativas acompañadas por el sonido del kultrún y la trutruka forman parte de una celebración que trasciende generaciones.
La cosmovisión mapuche entiende que la Ñuke Mapu, la Madre Tierra, descansa durante este período. Las lluvias y las heladas preparan el suelo para una nueva etapa de fertilidad, mientras los seres humanos encuentran en este tiempo una oportunidad para agradecer, dejar atrás lo vivido y comenzar nuevamente.
Por eso, mientras el calendario marca el inicio del invierno y las temperaturas descienden sobre Cutral Co y Plaza Huincul, para muchas comunidades también comienza un nuevo año. Un tiempo que recuerda que incluso en la jornada con menos horas de sol existe una certeza: desde hoy, la luz vuelve lentamente a ganar terreno.
Quizás por eso, desde mucho antes de los telescopios y las ecuaciones, los pueblos originarios comprendieron algo que sigue vigente: que toda oscuridad encierra también la promesa de un nuevo amanecer.







