Una de las empresas de servicios petroleros más importantes de las que operan en la cuenca neuquina, decidió de manera unilateral exigir la rebaja del 23% del valor de los contratos vigentes.
Una solicitud irracional, teniendo en cuenta que no se modificaron las condiciones de prestación de los servicios, incluso al contrario, los costos se fueron incrementando mes a mes por la inflación, por el incremento de insumos como el combustible, por citar un ejemplo.
La insólita exigencia fue repudiada por empresarios y trabajadores. El secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Marcelo Rucci, cuestionó con dureza la decisión de Halliburton Argentina S.R.L.
“Acá no hay una propuesta ni una mesa de diálogo. Una empresa dominante decide mejorar sus números y descarga el ajuste sobre quienes menos margen tienen para soportarlo”, señaló el dirigente.
Rucci aseguró que el Sindicato se encuentra en alerta y advirtió que no permitirá que esa presión termine trasladándose a los trabajadores.
“Esto no puede afectar a un solo compañero. La industria recibió enormes beneficios para invertir y producir. No puede ser que nuevamente pretendan que los más débiles paguen los platos rotos”, sostuvo.
La exigencia se produce mientras Halliburton Company informó una ganancia neta global de 534 millones de dólares durante el segundo trimestre de 2026 y destinó alrededor de 200 millones de dólares a la recompra de acciones.
Para el Sindicato, las pymes regionales no cuentan con márgenes para absorber recortes de semejante magnitud sin afectar su estructura y sus niveles de empleo.
En tanto la Cámara Empresarial de Añelo también se pronunció. “Una reducción del 23% en los valores contractuales no constituye una simple adecuación comercial. Representa una transferencia directa de costos hacia las empresas proveedoras, muchas de las cuales no cuentan con capacidad financiera para absorber semejante disminución sin afectar su estructura operativa”, se expresó en un comunicado de prensa.
Y agregaron “las empresas neuquinas han acompañado el crecimiento de Vaca Muerta desde sus inicios, realizando importantes inversiones en infraestructura, capacitación, tecnología, seguridad y generación de empleo local. Han asumido riesgos empresariales permanentes para responder a las crecientes exigencias operativas de la industria y cumplir con los más altos estándares de calidad y seguridad. Por ello, resulta inadmisible que decisiones de semejante impacto económico sean adoptadas de manera unilateral, sin instancia alguna de diálogo con quienes sostienen gran parte de la operación diaria de la actividad”.
Se dio un ultimátum, siete días para responder afirmativamente o rescindir contratos. “Las consecuencias de este tipo de medidas son previsibles: reducción de puestos de trabajo, disminución de inversiones, menor capacidad de innovación, postergación de programas de capacitación, debilitamiento de las condiciones de seguridad y pérdida de competitividad de las empresas locales.
Estas consecuencias no impactan únicamente sobre las empresas proveedoras; repercuten directamente en la economía regional, en el comercio, en el empleo de cientos de familias neuquinas y, en definitiva, en la estabilidad social de las localidades cuya actividad depende del desarrollo de Vaca Muerta”, dijeron los empresarios neuquinos.








