¿Qué se celebra el 29 de octubre en Neuquén? Un repaso sobre el descubrimiento del petróleo neuquino

Una cronología sobre las investigaciones previas y los desafíos del descubrimiento del petróleo en Neuquén

El 29 de octubre de 1918, tras casi tres años de sacrificada perforación en el desierto neuquino, el Pozo Número 1 alcanzó el hidrocarburo a más de 600 metros de profundidad. Un recorrido paso a paso por las investigaciones, los desafíos logísticos y el esfuerzo humano que transformaron el territorio y dieron origen a la industria petrolera de la provincia.

1906–1909: El arribo de los geólogos pioneros

El camino hacia el hallazgo comenzó a trazarse a principios del siglo XX, cuando el Estado nacional contrató a especialistas europeos para explorar el subsuelo argentino. En 1906, el geólogo alemán Juan Keidel llegó al país para dirigir la Sección Geología de la División de Minas, Geología e Hidrología. Tres años más tarde, en 1909, se incorporó su compatriota Anselmo Windhausen.

El descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia en diciembre de 1907 reactivó los trabajos de exploración en el Territorio Nacional del Neuquén, donde algunas firmas privadas venían buscando el recurso sin éxito.

1912–1914: Expediciones a caballo y el hallazgo de la trampa geológica

Entre 1912 y 1913, Anselmo Windhausen realizó tres campañas de campo por Río Negro y Neuquén. Durante sus recorridas a caballo y a pie —en las que solía alojarse en la posta de Carmen Funes, conocida como “la Pasto Verde”— analizó las ondulaciones del terreno y los restos de petróleo que afloraban en la superficie. En junio de 1913, Windhausen presentó un informe definitivo recomendando avanzar con las exploraciones en la zona.

A fines de 1913 y durante 1914, Juan Keidel viajó a la provincia para profundizar los estudios entre las estaciones Challacó y Ramón Castro. Keidel detectó una curvatura en las capas del subsuelo que funcionaba como una trampa natural de hidrocarburos e identificó el punto exacto donde debía perforarse: situado a poco más de un kilómetro de las vías del Ferrocarril del Sud, a la altura del kilómetro 1.297.

1915–1916: Desafíos logísticos y auxilio penitenciario

En septiembre de 1915, la Dirección de Minas resolvió iniciar la perforación e hizo trasladar a la meseta neuquina una máquina perforadora alemana marca Fauck, bautizada Patria, diseñada para alcanzar unos 500 metros de profundidad.

Los obstáculos logísticos eran gigantescos: la zona carecía de agua, poblados e infraestructura. Al no existir estación ni paradero ferroviario cercano, los insumos debían desembarcarse en Challacó —a 22 kilómetros de distancia— hasta que se acordó un convenio con la empresa ferroviaria para detener el tren y bajar materiales a solo 2 kilómetros del campamento.

Ante la falta crítica de mano de obra, el supervisor de la perforación, ingeniero Enrique Cánepa, gestionó ante el gobernador del territorio, Eduardo Elordi, el traslado de una treintena de presos de la cárcel de Neuquén para acarrear bultos y montar el campamento.

1916–1918: Un proceso lento signado por accidentes y el límite técnico

El 17 de febrero de 1916, bajo la conducción del ingeniero Cánepa, se iniciaron formalmente los trabajos del Pozo Número 1. La tarea avanza lentamente a golpe de herramienta contra la roca dura.

Las inclemencias del clima, la escasez de agua y los imprevistos técnicos complicaron la operación. El accidente más grave ocurrió cuando una herramienta quedó atrapada dentro del pozo, lo que paralizó las tareas durante cuatro meses. Pese a superar el límite proyectado de 500 metros para el que estaba diseñada la máquina Patria, Cánepa y su equipo decidieron continuar perforando.

29 de octubre de 1918: El surgimiento del “oro negro”

El esfuerzo dio frutos el 29 de octubre de 1918. Al alcanzar una profundidad de entre 603 y 606 metros, la perforadora penetró la capa rocosa y provocó la surgencia del petróleo.

Habían transcurrido dos años y ocho meses de trabajo ininterrumpido desde el inicio de la perforación y más de cinco años desde el primer informe de Windhausen. Aunque de rendimiento modesto en sus primeros volúmenes, la extracción confirmó la calidad superior del crudo neuquino respecto al de Comodoro Rivadavia, redefiniendo la política energética nacional.

Un hallazgo que cambió la geografía regional

Tras la confirmación del yacimiento, el Gobierno nacional decretó una reserva fiscal de más de 8.000 hectáreas alrededor del Pozo N° 1. En 1919 se instaló una pequeña destilería local para procesar el combustible, y con la fundación de YPF en 1922 bajo la conducción de Enrique Mosconi, el área se consolidó como el motor energético de la región. Este hito dio nacimiento al campamento de Plaza Huincul y impulsó la creación de la vecina localidad de Cutral Co.