Este 4 de agosto, Chos Malal celebra 139 años desde su fundación, una fecha que remite al nacimiento de la primera capital efectiva del entonces Territorio Nacional del Neuquén y a uno de los capítulos más significativos del proceso de organización política e institucional del norte patagónico.
La localidad fue fundada el 4 de agosto de 1887 por el coronel Manuel José Olascoaga sobre la base del fortín “IV División”, en una región que por entonces representaba un punto estratégico para el control del territorio y de los pasos cordilleranos.
La decisión respondió a una política del Estado nacional destinada a consolidar su presencia en el norte neuquino, controlar las rutas de arreos de ganado entre ambos lados de la cordillera de los Andes y fortalecer la seguridad en una zona donde operaban grupos dedicados al contrabando y al abigeato. Poco antes de la fundación, las fuerzas militares habían desalojado una fortificación ubicada en Varvarco utilizada por cuatreros y contrabandistas, hecho que abrió el camino para el establecimiento definitivo del poblado.
Durante diecisiete años, entre 1887 y 1904, Chos Malal fue la sede de la Gobernación del Territorio Nacional del Neuquén. Desde allí se organizaron las primeras instituciones administrativas y judiciales que dieron forma al Estado en la región. Recién en 1904, por decisión del Gobierno nacional, la capital fue trasladada a la ciudad de Neuquén, en función del crecimiento poblacional y del desarrollo que comenzaba a experimentar el valle.
A pesar de perder su condición de capital, Chos Malal conservó un patrimonio histórico de enorme valor. El antiguo edificio de la Casa de Gobierno, que aún permanece en pie, constituye uno de los testimonios materiales más importantes de aquella etapa fundacional y forma parte del legado institucional de la provincia.
En la actualidad, la ciudad continúa ocupando un lugar central en el norte neuquino. Además de ser la principal puerta de acceso a los circuitos turísticos de la región, mantiene vivas tradiciones profundamente arraigadas como la trashumancia, práctica ancestral mediante la cual los crianceros trasladan sus animales entre las veranadas e invernadas, una actividad reconocida como parte del patrimonio cultural neuquino.
Su identidad también se refleja en espacios históricos como la parroquia María Auxiliadora y la plaza Sarmiento, que junto con las antiguas construcciones gubernamentales conforman un circuito que recuerda el período en que la ciudad fue el centro político y administrativo del territorio.
A 139 años de su fundación, Chos Malal mantiene vigente el peso de su historia. Más allá de los cambios administrativos ocurridos hace más de un siglo, la ciudad continúa siendo un símbolo de los orígenes institucionales de Neuquén y un referente cultural, histórico y turístico del norte de la provincia.








