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El diario Río Negro publicó, en dos partes, un informe sobre cómo los familiares de Guillermo Pereyra desarrollaron empresas relacionadas con la industria petrolera. El sindicalista dijo “cuando es todo legal, no hay que tenerle miedo”.

En un extenso informe, los periodistas Ítalo Pisani y Javier Lojo, desentrañaron al extensa combinación de sociedades, muchas empresas están a nombre de la ex esposa de Pereyra y muchas otras a nombre de sus hijos. Muchas de esas empresas trabajan o trabajaron para el Sindicato del Petróleo y Gas Privado.

“¿Cuál es el problema? Cuando todo es legal no hay que tenerle miedo. Mi familia no es Lázaro Báez”, remarcó Pereyra en diálogo con FM UNC -Calf citando al empresario ligado al kirchnerismo, preso por presuntas estafas.

Hizo un rápido detalle de las actividades de la familia y de sus hijos. “Tiene una oficina contable en la calle Alberdi, una contable y jurídica. Después mi hijo Martín tiene una pequeña empresa ambiental y el otro, que es Flavio, viene también trabajando con la empresa Volta, que tiene una licencia informática”, dijo ayer en nota con la radio UNC-Calf.

Real Work ¿es una empresa de Pereyra?

En el informe publicado por el diario se menciona que el negocio de las mallas oleofílicas, que en Plaza Huincul son muy conocidas por las continuas denuncias de contaminación ambiental que realizan los vecinos que viven cerca del predio de la empresa. Además un incendio intencional en las oficinas nunca fue resuelto y si bien hubo pérdidas imporantes, Real Work parece haberlas superado sin problemas.

En el informe “El jeque petrolero Parte 2” se sostiene que Pereyra tiene participación en el negocio de las mallas. “La sospecha se intensificó cuando vieron que el gremio publicitó abiertamente a la firma y su negocio con residuos. Se llama Real Work SRL, radicada en la comarca petrolera. En ese momento aparecía como único dueño Jorge Luis Cárdenas Negro, que fuentes acreditadas señalaron como ex empleado del municipio de Cutral Co. La sociedad fue, en realidad, inscripta en 2003 por Norman Angli y luego pasó a manos del extitular del BPN, Carlos Chiappori. Cárdenas Negro no tardó en transferir parte de sus acciones a Jorge Alberto Rubio, un amigo del vicegobernador Rolando Figueroa, además de seguidor de Pereyra y aportante de su campaña a senador”, sostiene el diario.

Y agrega que “a su vez, Cárdenas Negro figura como accionista de Sand Frac SRL, proveedora de arenas para fracturación hidráulica en yacimientos petroleros. Y también tuvo participación en la constructora Ingeco SRL en sociedad con Rubén Santarelli. Terminó cediendo acciones en favor de Lucio Filippi (allegado a Martín Pereyra ) y de Santiago Ciancaglini (también socio en Sand Frac). Una familiar de éste último aparece como receptora de acciones de Martín Rubio, hijo del socio de las mantas oleofílicas, en una empresa llamada Ragua SRL, dedicada al tratamiento de pasivos ambientales y saneamiento de piletas petroleras. Jorge Rubio estuvo al frente de Ragua hasta diciembre de 2014, cuando cedió acciones a María Magdalena Rubio, quien sería su hija. Un verdadero rompecabezas. En definitiva, todo permite suponer que Cárdenas Negro, los Rubio y los Ciancaglini tienen vínculos estrechos en empresas fuertemente dependientes de la industria petrolera. Y se ligan así mantas (de dudosa efectividad y cuestionadas a su vez por contaminantes), otras soluciones ambientales y arenas para el fracking”

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