Cutral Co: el ISSN rechazó la cobertura de un sensor de glucosa para un niño de 6 años

Su familia asegura que debe controlar su glucemia hasta seis o siete veces por día debido a episodios de hipoglucemia e hiperglucemia.

Gianluigi Martín Castillo tiene seis años y diabetes. Su familia asegura que debe controlar su glucemia hasta seis o siete veces por día debido a episodios de hipoglucemia e hiperglucemia. El ISSN rechazó, por ahora, la cobertura de un sensor FreeStyle Libre 2 Plus. En una resolución fechada el 8 de septiembre, sostuvo que el niño realiza un promedio de 3,5 mediciones capilares diarias y que no reúne actualmente todos los criterios establecidos para acceder a la tecnología. La familia sostiene que ese criterio no refleja la situación cotidiana del menor.

La discusión comenzó con un pedido administrativo y terminó exponiendo una situación que, para la familia de Gianluigi, tiene una consecuencia concreta: más pinchazos, más controles y una vida cotidiana todavía más condicionada por la diabetes.

El Instituto de Seguridad Social del Neuquén (ISSN) rechazó, al menos por el momento, la cobertura de un sensor de monitoreo continuo de glucosa para el niño. La decisión está contenida en una nota oficial fechada en Neuquén el 8 de septiembre de 2026, dirigida a Sergio Castillo, padre de Gianluigi. El documento corresponde al trámite N° 475198 – Solicitud de FreeStyle – Caso N° 561037.

La respuesta del organismo no cuestiona que el niño tenga diabetes ni que reciba tratamiento con múltiples dosis de insulina. El argumento central pasa por otro lado: para la auditoría del ISSN, Gianluigi no reúne actualmente todos los criterios establecidos para la autorización del sistema FreeStyle Libre 2 Plus.

Entre los fundamentos, el organismo señala que el niño realiza un promedio de 3,5 mediciones capilares por día y sostiene que se encuentra recibiendo educación diabetológica, por lo que considera que no existen fundamentos suficientes para autorizar un sensor de glucemia permanente.

Pero la familia sostiene que ese promedio no representa lo que ocurre durante los días en que Gianluigi presenta variaciones bruscas de glucosa.

Según explicó su madre, hay jornadas en las que el niño debe ser sometido a seis o siete controles mediante pinchazos en los dedos, debido a episodios de glucemia muy baja o muy elevada.

El problema no termina en una cifra.

Gian tiene seis años. Sus padres aseguran que los reiterados controles ya dejaron marcas en sus dedos y que, en algunas ocasiones, expresa dolor. Otras veces, dicen, simplemente lo soporta.

Una resolución que deja abierta una nueva evaluación

El ISSN también consignó en su informe que, durante la entrevista realizada en el marco de la evaluación, se evidenciaron dificultades para incorporar y sostener de manera sistemática las pautas necesarias para un adecuado manejo cotidiano de la enfermedad.

Según la resolución, esos conocimientos se encontrarían todavía parcialmente consolidados y existirían dificultades en su aplicación práctica. Por esa razón, la auditoría concluyó que no encontraba garantías suficientes respecto de la adherencia del niño al tratamiento y al uso adecuado de la tecnología solicitada.

La conclusión, sin embargo, no implica un cierre definitivo del expediente.

El propio organismo recomendó continuar fortaleciendo la educación diabetológica y el acompañamiento familiar y señaló que la situación podría ser reevaluada después de un período de seis meses.

Para la familia, esperar seis meses no es una cuestión administrativa menor.

Es tiempo durante el cual Gianluigi deberá continuar con el esquema de controles y aplicaciones de insulina que requiere su tratamiento.

La mirada de la diabetóloga

La familia asegura que la situación fue planteada a la diabetóloga infantil que atiende al niño en Neuquén, la doctora Grabois.

Según relató su madre, la profesional consideró difícil de explicar el rechazo del sensor y destacó que Gianluigi es uno de los pacientes de la provincia que requiere mayor cuidado por sus episodios de hipoglucemia e hiperglucemia.

La familia afirma, además, que los registros de glucemia se encuentran documentados tanto en el glucómetro utilizado por el niño como en la aplicación MySugr, donde se almacenan sus parámetros y controles.

La profesional habría intentado comunicarse con la auditoría del ISSN para plantear la situación y, de no obtener una respuesta favorable, evaluaría avanzar mediante una carta documento, siempre de acuerdo con el relato de la familia.

Una infancia condicionada por la enfermedad

El reclamo excede, para sus padres, la discusión sobre un dispositivo médico.

La familia describe una infancia atravesada por controles, restricciones alimentarias, aplicaciones de insulina y cuidados permanentes.

Cuenta que el niño tampoco puede desenvolverse con la misma libertad que otros chicos de su edad. Hay cumpleaños y actividades escolares a las que, según la familia, resulta difícil asistir por las exigencias que impone el tratamiento.

A eso se suma, explican, que Gian tiene retraso madurativo y dificultades para comprender por qué no puede comer determinados alimentos o por qué debe recibir insulina.

No piden, dicen, otra cosa que conseguir que la diabetes sea un poco menos pesada para su hijo.

Mientras tanto, el expediente deja planteada una discusión que excede a esta familia: qué criterios deben utilizarse para determinar cuándo un niño con diabetes necesita acceder a un sistema de monitoreo continuo de glucosa y cuánto debe pesar, en esa decisión, la situación clínica particular de cada paciente frente a los parámetros administrativos de cobertura.

Por ahora, el ISSN mantiene su negativa y deja abierta la posibilidad de revisar el caso dentro de seis meses. La familia, en cambio, decidió hacer público el documento y reclamar que la situación sea revisada antes.