Por primera vez desde que iniciaron el reclamo, un agrimensor comenzó a trabajar en las secciones 062, 063 y 040. Sin embargo, los adjudicatarios aseguran que el municipio aún no informó cuánto deberán pagar ni cómo será la modalidad de financiamiento.
Después de más de tres años de reclamos administrativos, pedidos al Concejo Deliberante y gestiones ante la Defensoría del Pueblo, las más de cincuenta familias de las secciones 062, 063 y 040 de Zapala obtuvieron el primer indicio concreto de que el proceso para regularizar sus terrenos comenzó a destrabarse.
El viernes pasado, un agrimensor ingresó al barrio para realizar el marcado de puntos estratégicos donde serán colocados los mojones que servirán de base para las mensuras de las manzanas F y C. Se trata del primer paso técnico de un procedimiento que los vecinos esperaban desde hace años y que resulta indispensable para avanzar hacia la escrituración definitiva de sus viviendas.
El movimiento en el terreno representa un cambio respecto de la situación que se mantenía hasta hace pocos meses. Durante 2025, desde las áreas municipales de Tierras y Planificación se había comunicado oficialmente que las mensuras no podrían ejecutarse por falta de presupuesto, respuesta que motivó nuevas presentaciones formales de los adjudicatarios.
Los vecinos sostienen que la demora no obedecía al incumplimiento de los beneficiarios. Afirman contar con adjudicación provisoria, haber cancelado el valor de los lotes, construido dentro de los plazos establecidos, presentado la documentación técnica correspondiente, conectado los servicios básicos y mantenido al día las obligaciones tributarias. También señalan que los edictos publicados oportunamente no registraron oposiciones de terceros.
La normativa local establece que, cumplidos esos requisitos, corresponde al municipio avanzar con las mensuras, trámite indispensable para completar el proceso de regularización dominial.
Ahora, el inicio de los trabajos genera expectativas, aunque todavía no despeja todas las incertidumbres.
Uno de los principales interrogantes continúa siendo el costo que deberán afrontar los adjudicatarios. Según explicaron representantes del grupo de vecinos, presentaron una nota dirigida al Ejecutivo Municipal solicitando un informe oficial sobre el valor de las mensuras y la modalidad de pago prevista para cada familia.
Hasta el momento, aseguran, no recibieron ninguna respuesta.
La ausencia de esa información mantiene en alerta a los adjudicatarios. “Es un gran paso que finalmente comiencen las mensuras. Nuestro objetivo siempre fue que el proceso dejara de dilatarse y empezara de una vez”, señalaron desde el grupo impulsor del reclamo.
Sin embargo, advierten que conocer el costo definitivo y la forma de financiación no es un dato menor. Sostienen que cada familia necesita planificar su economía antes de asumir un nuevo compromiso económico y consideran que esa información debería ser comunicada oficialmente antes de la firma de cualquier convenio.
Mientras esperan que el municipio confirme el cronograma definitivo de las tareas de mensura en cada manzana, los vecinos observan el inicio de los trabajos con una mezcla de alivio y cautela. Después de tres años de gestiones, el expediente parece haber comenzado a moverse. Pero la regularización definitiva aún dependerá de que las obras avancen, se respeten los plazos anunciados y la Municipalidad informe con claridad las condiciones económicas del proceso.







