El rugby femenino volvió a escena con participación de Dinos Club en la Copa Senillosa

La jornada reunió a equipos de la región y marcó el regreso de una actividad que busca consolidarse y ampliar su espacio dentro del deporte regional.

El rugby femenino volvió a tener protagonismo en la comarca con la realización de la “Copa Senillosa”, disputada este domingo en el balneario Los Mimbres. La jornada reunió a equipos de distintos puntos de la región y permitió recuperar un espacio de competencia para una disciplina que busca consolidarse.

Club Dinos de Plaza Huincul dijo presente en la competencia con su equipo femenino, que mantiene desde hace años un trabajo sostenido para desarrollar la disciplina. El club practica rugby femenino desde 2012, bajo la conducción de los entrenadores y dirigentes Roberto Sáez y Mario Callero.

Pero la jornada también dejó en evidencia otra realidad: el crecimiento del rugby femenino regional se está dando, en varios casos, desde estructuras todavía pequeñas y en formación. Algunas de las jugadoras que participaron pertenecen a clubes que aún no cuentan con personería jurídica, mientras que otros equipos comenzaron a conformarse recientemente.

Uno de esos ejemplos es Aguada del Toro, donde las mujeres comenzaron a acercarse al rugby hacia fines del año pasado y durante este año fueron consolidando progresivamente el grupo.

El caso de Senillosa también refleja ese proceso. La actividad femenina comenzó a tomar forma recientemente y la posibilidad de participar de encuentros como el disputado en Los Mimbres permite que las jugadoras adquieran experiencia y que los grupos puedan fortalecerse.

Un equipo que reúne distintas generaciones

En diálogo con este medio, Laura Sadleir, instructora de CrossFit de la comarca e integrante del equipo femenino de Club Dinos, contó cómo es actualmente la actividad.

“Somos de la categoría femenino de primera. Ahora somos siete las chicas que contamos con el permiso de la Unión Argentina de Rugby (UAR) para jugar”, explicó.

La condición de jugadoras federadas implica cumplir con una serie de requisitos médicos y administrativos vinculados con la práctica de un deporte de contacto. Además, la afiliación contempla un seguro y diferentes capacitaciones relacionadas con la actividad.

Para Sadleir, uno de los aspectos más interesantes del grupo es la convivencia entre distintas generaciones. Ella tiene 43 años, mientras que la jugadora más joven tiene 21.

“Somos de todas las edades. Yo soy la más grande y la más chica tiene 21”, señaló.

La diversidad de edades también aparece en los nuevos equipos que comienzan a formarse en la comarca. En algunos casos, la incorporación al rugby se produce en la adultez y no necesariamente durante la adolescencia.

Eso amplía el universo de jugadoras y permite que mujeres que nunca habían tenido contacto con el rugby encuentren una posibilidad de iniciarse en la disciplina.

Entrenamientos durante toda la semana

El equipo femenino de Club Dinos mantiene una rutina de preparación que combina cuatro jornadas semanales.

Las jugadoras entrenan los lunes, miércoles y viernes, de 21.30 a 22.30, mientras que los sábados trabajan de 11 a 13.

La preparación no se limita al aspecto físico. Al tratarse de un deporte de contacto, las jugadoras deben cumplir con controles y requisitos establecidos por la organización del rugby. Una vez federadas, además, pueden acceder a diferentes capacitaciones vinculadas con la actividad.

Entre ellas aparecen cursos relacionados con el arbitraje y la formación dentro del propio deporte.

La federación también permite que las jugadoras cuenten con el seguro correspondiente para afrontar una disciplina en la que el contacto físico forma parte del juego.

Una competencia que también sirve para crecer

La “Copa Senillosa” tuvo un componente que excedió los resultados. Para varios de los grupos participantes, se trató de una instancia para adquirir experiencia competitiva y medir el crecimiento alcanzado durante los últimos meses.

El desarrollo reciente de equipos como el de Aguada del Toro y la incorporación de nuevas jugadoras en Senillosa muestran un escenario todavía en construcción.

No todos los clubes cuentan con estructuras institucionales consolidadas. Algunos todavía no tienen personería jurídica y otros recién están formando sus primeros grupos femeninos. Sin embargo, las jugadoras ya entrenan, cumplen con los requisitos de federación y salen a competir.

Ese proceso también modifica el perfil de quienes llegan al deporte. Ya no se trata solamente de adolescentes o jóvenes: el rugby femenino regional reúne mujeres de distintas edades que encuentran en la disciplina un espacio deportivo y de pertenencia.

Dinos y una historia que comenzó en 2012

En ese contexto, Club Dinos de Plaza Huincul aporta una experiencia más prolongada. El club sostiene el rugby femenino desde 2012, atravesando diferentes etapas y manteniendo la actividad como parte de su propuesta deportiva.

Ahora, con nuevos equipos que aparecen en distintas localidades y con jugadoras que se incorporan a la competencia, el desafío pasa por transformar esas experiencias en una estructura regional que pueda sostenerse en el tiempo.

Para Sadleir, además, el momento del año influye en la convocatoria. Durante los meses de frío disminuye la cantidad de mujeres que se acercan a entrenar, mientras que con la llegada del verano suele aumentar el interés.

Por eso, detrás de una jornada como la de Los Mimbres hay algo más que una competencia. Hay clubes que empiezan a organizarse, jugadoras que se incorporan por primera vez, equipos que buscan consolidarse y otros que llevan más de una década sosteniendo la actividad.

El rugby femenino de la comarca todavía está en construcción. Pero cada entrenamiento y cada torneo agregan una pieza a una estructura que, poco a poco, empieza a hacerse visible.